Diario de un vocal
16. Nos quedan muchas dudas - Diciembre 3, 2025
Se llevó a cabo el Encuentro de Cine 2025 con el título Hacer Cine en donde por cuatro días se dieron conversatorios, mesas redondas, talleres y proyecciones. Aunque los dos primeros días fueron más concurridos que los últimos dos, en general hubo muy buena asistencia. Hay que tomar en cuenta que venimos de celebrar los encuentros en conjunto con Foto y ahora son dos eventos separados. Ahora cada disciplina puede concentrarse mejor en lo suyo y en total tenemos más días que aprovechar. El Encuentro fue organizado por Alejandro Gómez que hizo muy buen trabajo reuniendo personalidades locales y nacionales a pesar de que ha tenido mucho trabajo sacando los pendientes atrasados que le dejaron en la dirección de la Cineteca. Podemos esperar que el próximo año va a estar aún mejor el Encuentro.
Me tocó participar unos minutos en un anuncio durante el Encuentro y fue para anunciar la próxima reunión del gremio y que realmente está abierta para toda la comunidad de cine. Pude agregar a una docena de jóvenes al grupo de la comunidad en Whatsapp, espero podamos inyectar nueva sangre en estas reuniones. Aprovecho para decir que cualquiera que lea esta columna y forme parte de la comunidad de cine aunque no del gremio, contáctenme para poder agregarlos a ese grupo en donde se anuncian las juntas y aparte muchos otros anuncios oportunos para la comunidad.
Digo con algo de tristeza aunque no de sorpresa, que la asistencia para la junta de la comunidad fue muy poca. Cuatro personas acudieron en persona y creo que unos ocho en línea, el doble de la sesión pasada pero aún muy poco. Fue esta reunión en mi casa y hasta una de las asistentes, Dery, llevó un pastel para todos. ¿Será la primera vez que ocurre algo así en una junta de la comunidad? Se le agradece la atención. Próxima junta de la comunidad que sería a finales de enero será de nuevo en mi casa, según la votación que hice en esa misma reunión.
Casi toda la junta se enfocó en atender la cuestión de PROMOCINE, tomando en cuenta que se me dieron dos respuestas oficiales a información que habíamos pedido a CONARTE. Por un lado nos dieron respuesta a por qué no se celebró el apoyo en años pasados y por otro nos dieron una copia del texto fundacional del fideicomiso de PROMOCINE. Las razones que se usaron para explicar la ausencia del apoyo fueron diferentes a las que me habían dado en la junta de comisión cuando les pregunté. Ahora se dijo que: en el 2022, por una transición institucional, no había comité operativo que pudiera lanzar la convocatoria; en el 2023, ya estaba integrado el comité pero se decidió priorizar el pagar deudas pendientes de PROMOCINE de los años 2016, 2018 y parte de la del 2020; en el 2024 hubo otro cambio de autoridades y se reformó el comité técnico y se hizo una segunda ministración de la convocatoria del 2020; en el 2025 aún se espera lanzar la convocatoria en diciembre y también se está realizando la tercera y última ministración del apoyo del 2020.
Esto crea varias dudas pero la principal es: ¿por qué se lanzaría una convocatoria en el 2016, 2018 y 2020 si no se tenía el dinero para liquidar los apoyos? Por qué se tuvo que arrastrar esos pagos por tanto tiempo, qué no tenían ya el dinero separado desde que anunciaron el apoyo, qué quita que eso no vuelve a suceder y lo que anuncien de PROMOCINE este año realmente no lo terminen pagando cuando deben. ¿Con qué derecho cancelaron el apoyo del 2021 porque no logró juntar el dinero que buscaba en un año, pero ellos se dan licencia de deber por muchos años? ¿Cómo pueden tener una deuda y aún así lanzar convocatoria para endeudarse más? ¿Se tuvo ese dinero en algún momento y se perdió en algo más?
Surgieron esas dudas y más, ya que la parte del texto fundacional del fideicomiso levantó más dudas. Todas estas las llevaré a la próxima junta de la comisión que se planea en diciembre 8. Empiezo diciendo que quien requiera del documento oficial me escriba y se lo puedo pasar, aquí no lo publicaré pero voy a resumir las dudas que salieron a partir del breve análisis que hicimos en la junta de comunidad. 1) Queda duda si ese es el texto fundacional tal cual o un convenio modificatorio. 2) No hay mención sobre Tesorería en el documento, se menciona a CONARTE como la fuente del dinero, pero unos tenían entendido que viene de Tesorería, así que esa cuestión no es clara en el documento. 3) No sabemos si hay un compromiso por sacar el PROMOCINE cada año, o que tenga aparte una cifra mínima estipulada. 4) Cuando se formó el fideicomiso se asignaron $6,151,411 pesos a la cuenta, nos interesa saber por qué esa cantidad y si no debería ser que esa misma cantidad sea la que se asigna cada año, ese sería un apoyo decente para el cine. 5) Tenemos la duda de qué tanto se puede transparentar de parte de CONARTE la bolsa que se tiene asignada a ese fideicomiso, tanto movimientos mensuales, como un estimado de cuánto se ha gastado en años anteriores y ver si coinciden con las convocatorias, quizás esto aclare por qué las deudas. 6) De no ser accesible voluntariamente de CONARTE, ¿se puede recurrir al portal de transparencia para exigir esos datos? 7) ¿Por qué se me habló en un momento de acumulación del premio, cuando a la vez había deuda? ¿Realmente hay acumulación? 8) ¿Hay fechas de cierre fiscal establecidas y si sí cuáles son? 9) ¿Se puede poner un candado al dinero del apoyo, desde el inicio del año, para que no se utilice en otras cosas y que no se vaya deber después? 10) ¿Existe un puesto en CONARTE que vea la procuración de fondos? ¿Quién es el que finalmente tiene que lidiar con Tesorería o el Gobierno Federal? Esto para ver si se puede apoyarlo en la negociación y ver si se puede mejorar la cantidad.
Eso es en grandes rasgos algunas preguntas que salieron. También hubo propuestas, entre ellas juntar firmas entre la comunidad para presionar en que se ejerza cada año el fideicomiso y que tenga una cantidad establecida. Se mencionó que esto debería estar estipulado desde que se aprueban los presupuestos al inicio del año. Usé de ejemplo el apoyo federal EFICINE que dio 815 millones en apoyo a la producción cinematográfica en el 2025, así que pedir un apoyo de unos 6 millones, por decir, no es algo descabellado tampoco. No tiene que destinarse todo a una producción, pueden ser apoyos en varias categorías. O por lo menos que se tenga establecido un mínimo de apoyo al año, que se comprometan a ello. Que no haya deudas en un futuro.
En fin, se esperaba que la convocatoria de PROMOCINE se publicara durante el Encuentro pero se pospuso por dos razones al parecer. Se tiene que actualizar para tomar en cuenta la nueva mejora regulatoria que se aprobó en CONARTE. Entiendo que es para facilitar y agilizar la aprobación de documentos, pero de momento veo que está ocurriendo lo contrario, quizás porque es la primera vez y una vez establecido esto sea más rápido en las próxima ocasiones, eso está por verse. Otra razón que se dio es que se tuvo que ausentar uno de los miembros del comité por asuntos personales. Esperamos que sí cumplan con que salga en diciembre y que no se vaya a perder el año y el dinero, y que el del próximo año 2026 se realice con más tiempo. De no ser así, vamos a protestar, eso es seguro.
Bueno, aparte de PROMOCINE, hay unas propuestas que hablé con algunos cineastas y que también estaré llevando a próximas juntas. Se está pensando en quizás publicar guiones ganadores de convocatorias pasadas y eso está por confirmarse pero estaría genial y si se pudiera complementar con una base de datos en línea con otros guiones que no hayan sido ganadores pero hayan formado parte del Centro de Escritores Cinematográficos, sería increíble. Claro, habría que tener la aprobación individual de cada autor y si desea que su guion forme parte de la base de datos, que tendría el propósito de atraer a productores de cine.
Por otro lado a mí me llamó la atención una revista que publicaba la Cineteca: “Ven y mira”. Nos dieron unos ejemplares a los que participamos en las mesas del Encuentro. He leído un par de artículos y están muy buenos. Entiendo que las publicaciones físicas son cada vez más escasas, pero que bello sería poder retomar esa publicación. Quizás es un sueño guajiro, tomando en cuenta las carencias y problemas con las convocatorias ya establecidas, pero igual será algo que propondré en las juntas.
Menciono brevemente que también se realizó la cuarta reunión ordinaria del consejo. Ahí mencioné la propuesta de un homenaje a Roberto Escamilla y se me explicó que se está considerando para febrero en conjunto con una actividad que aún no tiene título oficial, pero estará enfocada en exhibir el cine local. Volví también a mencionar mi propuesta de una convocatoria relacionada con el mundial y la juventud, pensando que quizás se puede contar con el apoyo de un par de empresas grandes, quedamos en verlo en la junta de diciembre 8. Finalmente se nos informó de una próxima activación de un espacio muy necesitado, el Penal de Topo Chico se convertirá en un centro cultural con el nombre de Libertad. Quizás abriría cerca de primavera. La verdad es que es la mejor noticia que he escuchado en los pocos meses que llevo en el puesto de vocal. Se integraría con el programa de Esferas Culturales y llevaría cultura a un lugar en donde se necesita. Sí, habría espacio para proyecciones de cine. Vamos a ver cómo se desarrolla y les haré saber cuando tenga más información del proyecto.
15. Conversando con Thom Díaz - Noviembre 15, 2025
Hay cineastas que llegan al cine desde otros territorios, desde otras formas de contar. Thom Díaz es uno de ellos. Músico antes que nada, fotógrafo después, su camino hacia el cine fue un acto de acumulación sensible, de juntar pedazos de mundo hasta encontrar una voz propia.
Primero fue la música, como “entrada a la expresión individual”, luego la fotografía, que llegó a sus manos casi por accidente, gracias a un hermano mayor. Pero fue alrededor del 2014 cuando empezó a preguntarse: “¿y qué pasará cuando las fotografías puedan cobrar vida?”. Esa inquietud por el movimiento —no solo el de las imágenes, sino el de las historias— lo llevó a unir lo sonoro, lo visual y lo lírico en un solo lenguaje: el cine.
De la fotografía, Thom conserva sobre todo la sensibilidad hacia la luz. “Cómo alumbrar y cómo ser sensible a la luz”, repite. En su cine, la luz natural es un personaje más, algo que se siente y se plasma con la misma delicadeza con la que se compone un cuadro. De la música, en cambio, heredó el oído para lo que él llama “la atmósfera”: “el hecho de que se escuche un río, unas piedras, unos pasos, cómo masca alguien su comida”. Y también el valor del silencio: “esas pausas que hacen que cuando vuelve el sonido, entre con fuerza”.
Su primer largometraje, Distrito Olvido, nació de un vínculo previo y genuino: Thom daba clases de apreciación artística a adolescentes en contextos marginados. “Ya conocía sus casas, sus historias, el patrón que se repite”, cuenta. Por eso, lo más difícil no fue filmar, sino decidirse a hacerlo. Cuando por fin se lanzó, todo fluyó de forma sincrónica. El documental se construyó desde la confianza, el respeto y una mirada que no busca el golpe efectista, sino la textura humana.
Ahora, Thom está inmerso en La semilla germina en lo pardo, su primer largometraje de ficción, inspirado en sus raíces y en los paisajes rurales del noreste. “No es una narrativa lineal”, aclara, “sino una traducción de atmósferas”. Habla de patios con pisos amarillos, casas de adobe, árboles como el pinabete, frijol recién cosechado que llega con tierra todavía. Ese mundo, que vivió a través de las historias de sus abuelos, hoy lo busca con la cámara: lugares donde lo austero se vuelve poético, y lo rural, universal.
Su método es artesanal, casi obrero. Como en sus tiempos de músico, prefiere él hacer todo: organizar, producir y filmar con sus medios, apoyado por su hermano —quien funge como productor— y su familia, que aporta hasta los lonches para el crew. “No es que rechace los estímulos”, aclara, “pero hay una satisfacción muy grande en hacer las cosas con lo que tienes a la mano”.
Al preguntarle qué espera de las instituciones culturales, Thom responde con honestidad: “hay una desconexión entre los que hacemos cine aquí afuera y la institución”. Él, como muchos, desconoce los caminos para exhibir, para conectar, para ser visto más allá de cuando lo buscan como proveedor. Su deseo es que existan más puentes, más espacios donde el talento local pueda ser programado. “Dar a conocer lo que hacemos acá afuera, todos”, pide.
Al final, Thom Díaz no hace cine para cumplir una convocatoria o seguir una tendencia. Lo hace porque no puede evitarlo: porque la luz, el sonido, la tierra y el silencio lo convocan. Y porque, en sus propias palabras, todavía le emociona la idea de ver su trabajo en una pantalla grande, rodeado de amigos, compartiendo eso que, con tanto cuidado, ha logrado germinar.
14. Conversando con Ana Zerón - Noviembre 10, 2025
En el cine, el montaje es mucho más que unir planos: es el ritmo secreto de una historia, el espacio donde la emoción y la técnica se encuentran. Ana Zerón, editora y docente, lo sabe bien. En una charla íntima y sin pretensiones, Ana compartió conmigo algunas de las claves que han definido su camino en el mundo del cine, desde sus inicios en el diseño gráfico hasta su pasión por la enseñanza y la exploración creativa.
Todo comenzó de manera casual. Ana llegó a una casa de postproducción en Monterrey buscando trabajo como diseñadora, pero fue al ver The Pillow Book de Peter Greenaway cuando algo hizo click. “Vi lo que podía hacer con el cuadro, las divisiones, las pantallas… como que había un estilo que no era solamente mecánico”, recuerda. En ese entonces, a los editores les decían “operadores”, un término que a ella le sonaba frío. Pero esa película le mostró que el montaje podía ser un territorio de libertad, donde los fragmentos y los cortes construyen emociones, no solo secuencias.
Su transición del mundo de la publicidad al cine no fue inmediata. Aprendió “a la brava”, como ella misma dice, editando con ritmo, pero fue al dar clases cuando descubrió la profundidad del oficio. “Aprendí la teoría, supe ver y explorar otras formas de contar historias”, comenta. Ahí entendió que el cine podía ser narrativo o no, pero siempre debía tener un propósito emocional.
Para Ana, la emoción es el centro de sus decisiones técnicas. “Me gusta explorarlas, encontrarlas ya sea en un parpadeo o en un movimiento de mano”, explica. Esa búsqueda de lo sutil, de lo que late detrás de una mirada o un gesto, es lo que define su método. No se trata solo de seguir un guion, sino de interpretarlo, de dialogar con el material y con el director para encontrar aquello que no siempre está escrito.
Al hablar de su experiencia en el largometraje documental Comala, Ana recuerda una escena en particular: la de los hermanos jugando en su infancia, en contraste con la violencia que atraviesa el documental. Esos momentos, dice, le enseñaron cómo los contrastes pueden potenciar una historia sin necesidad de explicarla. A veces, lo que más comunica es lo que se intuye.
Como docente, Ana busca transmitir esa misma libertad a sus estudiantes. “Me interesa enseñarles desde la exploración total del montaje”, afirma. Habla de herramientas como el storyboard temático, pero también de la importancia de fluir, de jugar, de escuchar música, de ver pinturas, de leer. “Que te diviertas a la hora del montaje y no sientas rigidez”, insiste. Para ella, no hay diferencia entre editar en un teléfono o en una sala de postproducción gigante: lo que importa es la sensibilidad.
Sobre el futuro y el papel de la inteligencia artificial, Ana se muestra optimista. “Es una herramienta, no una amenaza”, dice. Cree que la IA puede liberar al editor de tareas técnicas repetitivas, pero que la emoción, lo humano, seguirá siendo irreemplazable. “Las emociones las podremos contar nosotros”, concluye.
Al final, Ana deja un consejo para las nuevas generaciones: “Que no tengan miedo de preguntar, de jugar, de explorar, de soltarse”. Palabras que resumen no solo su forma de trabajar, sino también su manera de entender la vida. Porque para ella, el cine —y especialmente el montaje— es un espacio de encuentro, de empatía, de posibilidades. Un lugar donde lo técnico y lo emocional, lejos de oponerse, se necesitan mutuamente.
13. Otras dos juntas - Noviembre 1, 2025
El jueves 30 de octubre se llevó a cabo la tercera reunión ordinaria del consejo de CONARTE y la segunda reunión con la comunidad de cine. La del consejo ocurrió en una oficina del Teatro de la Ciudad y tuvo buena asistencia. Se vieron asuntos propios de las otras disciplinas y lo único que tengo que reportar sobre cine es la ausencia de promoción del Encuentro de Cine y que volví a sacar el tema de los PROMOCINE del 2022 al 2024, que no se realizaron. Pregunté cuál fue la razón, me contestaron que ya me habían dado la información, pero eso no fue así, basta leer la sexta entrada de este diario y queda claro que no hubo una respuesta concreta sobre lo que ocurrió. Tuve que insistir y me respondieron que se me dará una respuesta más formal sobre lo que detuvo las convocatorias, espero compartirla con ustedes tan pronto la tenga.
La junta con la comunidad se dio en el Teatro de la Estación, dentro de la Casa de la Cultura. No conocía el espacio y me pareció ideal para la reunión pero desgraciadamente sólo asistieron dos personas y eso que en esta ocasión no llovió. En línea me parece que hubo 4 asistentes, como un tercio de la vez pasada. Ya me había contado Fernando Mol que esto iba a ocurrir, así que no estoy sorprendido pero sí algo decepcionado. Igual me imagino que a veces habrá más gente y otras será como ese día. Para la próxima reunión los convocaré en mi casa, espero la respuesta sea mejor. Voy a copiarme de lo que me cuentan hacía Óscar “Zensei” González en sus reuniones con el gremio, los invitaba a su casa y llegaban cada quien con su bebida y la reunión ocurría más amenamente, sin dejar de transmitirla. Espero más gente se anime a venir.
En la junta hablamos de PROMOCINE y cómo sigue pendiente que me envíen el texto fundacional del fideicomiso, se me explicó que ahorita está en revisión por el jurídico de CONARTE. Aún no ocurre la junta del comité que decidirá sobre el reglamento del próximo PROMOCINE, esto me preocupa algo, pero aún están en tiempo si lo hacen expedito. Igualmente, faltan los flyers para promocionar el Encuentro de Cine y eso ya es en sí una desventaja, pues se podría estar promocionando desde ahora. En la junta de consejo me dijeron que ya casi los entregaban.
Se discutió la propuesta sobre cambios en la Ley Federal de Cinematografía para tener una representación más justa del cine mexicano en horarios más accesibles en cines comerciales, pero estos cambios podrían tomar años, según se comentó, y requerirían la participación de prácticamente todos los cineastas del país para un cambio de ese tamaño. También se platicó la propuesta de crear una distribuidora local que ayudara a colocar las películas regias en el cine, pero igual, parece algo que llevará años, pero volveré a esta idea cada vez que surja algo nuevo, pues es una genial propuesta. Lo que sí se determinó es que tendría la distribuidora que ser una Sociedad de Responsabilidad Limitada, y no una AC o ONG, para así también poder generar ingresos con ella. Este asunto lo llevaré a los abogados de CONARTE, como me fue sugerido, para ver si ellos pudieran asesorarnos sobre su factibilidad. Agrego que también podría ampliarse a distribuidora de música, para así unir fuerzas con más artistas.
A la propuesta de hacer una reunión del gremio/comunidad con la Cineteca, se me respondió que será mejor hacerla el próximo año, cuando haya entrado en vigor la Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual, para aprovechar el momento y que un representante de ese consejo nos de una plática sobre los beneficios de dicha ley. Queda entonces pendiente.
Se propuso darle espacio a la crítica de cine en el Encuentro de este año. Quizás ya sea muy tarde para programarlo, pero igual pasaré esa información a la dirección de la Cineteca y esperemos sea considerada para el próximo año u otro evento anterior. También se habló de la Incubadora de Cine. Varias personas preguntaron qué ocurrió con ese evento; voy a indagar al respecto, pues sé que en los últimos años no se ha celebrado.
Quiero acabar con una propuesta que lanzó Jaime Palacios y me parece buenísima: hacer un homenaje a Roberto Escamilla que falleció recientemente y fue uno de los pioneros del cine en Nuevo León y también el principal impulsor de la creación de la Cineteca de Nuevo León. Podría tratarse de renombrar una sala con su nombre, hacer una retrospectiva de su trabajo o hasta publicar la crítica de cine que escribió. Podrían ser todas esas opciones. Esto lo llevaré a la próxima junta del consejo y también a la dirección de Cineteca, los mantengo al tanto.
12. Conversando con Yeyo Kamikaze - Octubre 25, 2025
A veces escuchas una historia que te recuerda por qué filmar sigue siendo un acto de resistencia.
Yeyo Kamikaze pertenece a esa especie rara de cineastas que aprendieron filmando, sin becas ni
permisos. Su educación ocurrió entre una biblioteca con libros pirateados, la crisis del 2008 y un call center desde donde decidió que prefería equivocarse en un set antes que rendirse en una
oficina.
Me cuenta que todo empezó en la Prepa 2. Un día proyectaron Tesis, de Alejandro Amenábar, y
que al salir del aula supo que el cine sería su vida. Esa certeza atravesó crisis familiares, trabajos
precarios, y lo llevó finalmente a Imagyx, donde aprendió la parte menos romántica de filmar:
presupuestos, carpetas, producción. “Fue mi verdadera escuela de cine”, dice.
Luego nació PHK, PRODUCCIONES Hermanos Kamikaze, junto a su hermano. Empezaron con
comedias absurdas, funciones improvisadas en auditorios pequeños en la UDEM donde descubrieron que podían hacer reír. Después vendría Ícaro, el drama con el que logró, al octavo intento, ganar el PROMOCINE. Ese día, recuerda, llegó a su casa derrotado, y una llamada de su jefe, Gabriel Guzmán, le cambió la vida. Estaba tan feliz que quería aventar el teléfono. Era la confirmación que necesitaba para saber que podía dirigir.
Escuchar con Yeyo es escuchar la pasión de quien haría lo que fuera por el cine. Pero también ha
aprendido que no puede solo, que tiene que aprender a delegar, a saber cuándo soltar. A pesar de
eso, suele ser guionista, director y productor de toda su obra.
También está su visión política del oficio. Repite una frase de Gabriel Guzmán: “No existe cine
mexicano, existe cine chilango.” Y añade, sin rencor: “El 80% de las películas se hacen en Ciudad de México, pero aquí también hay talento, historias, calles que nadie ha filmado.” Monterrey, para él, es un territorio aún no cartografiado en imágenes. Me habla de cómo una simple calle podría contener una película entera. “Tenemos identidad, pero no la hemos contado como nos pertenece.”
Hay algo casi programático en su manera de pensar la comunidad. Yeyo fue cofundador de 5to
Movimiento, aquel intento —todavía recordado— de darle voz a toda la cadena de producción,
no solo a los directores. “Queríamos mostrar que la comunidad existe, que está viva. Que hay
sonidistas, vestuaristas, staff que también merecen ser escuchados.” Lo dice con una mezcla de
orgullo y nostalgia, como quien sabe que esas reuniones presenciales, sus transmisiones y
discusiones, marcaron a una generación. “El gremio está muy descuidado —admite—. Hace falta
volver a levantar la moral.”
Cuando le pregunto qué debería hacer un vocal de cine, no duda: “Mantener viva la conversación.” Habla de catálogos, de exhibiciones, de rescatar los PROMOCINE olvidados en DVDs en cajones institucionales. “Si ya gastamos tanto dinero en crear esos proyectos, que no se pierdan. Que se mantengan vivos, que se muestren. Que la gente los vea.”
Su visión del futuro tiene un sentido práctico: una ley estatal que incentive producciones, más
seguridad laboral y jubilación para los cineastas. “Que todos podamos vivir de esto.”Para acabar le pedí un consejo para los jóvenes que quieren hacer cine y repitió lo que le dijo Fernando Eimbcke cuando era joven: “Haz todo en una sola locación.” Y lo repite con seriedad. No como un consejo técnico, sino como una filosofía: narrar lo posible, con lo que se tiene,
desde donde se está.
Yeyo Kamikaze encarna esa idea. Su voz es la de alguien que, filmando en el norte, sigue
recordándonos que aquí también se sueña, se produce, se falla y se vuelve a empezar. Que el cine
regiomontano más que industria es terquedad, y que su mayor valor está en no rendirse nunca.
11. Conversando con Emiliano Caballero – Octubre 17, 2025
Tuve una larga conversación con el cineasta, músico y poeta, Emiliano Caballero. Me habló con franqueza sobre cómo las redes sociales moldearon su identidad desde la infancia y también sobre lo que se siente perderlas.
Emiliano Caballero me contó que tuvo sus primeras redes sociales desde la primaria y que desde entonces no había dejado de publicar en ellas. Desde el 2020 fundó y dirigió una página de crítica cinematográfica llamada CinReservas, que llegó a tener más de cien mil seguidores en Facebook y más de un millón y medio de visitas en los artículos literarios de su sitio oficial (https://cinreservas.com/). Escribía reseñas, recomendaba películas, hacía comunidad en torno al cine. Las redes eran su escaparate y su modo de vida; así como en su página personal de artista, ahí lo encontraban clientes, seguidores, colaboradores y alumnos.
Pero cuando sus cuentas fueron hackeadas y permanentemente inhabilitadas hacia finales del 2024, todo cambió de golpe. “Fue horrible —me dijo—. Perdí todas las redes, los clientes, los encargos, los seguidores y a mis conocidos, todo en un parpadear de ojos. Me sentí inexistente”. Con ellas perdió también su portafolio laboral, su visibilidad digital y buena parte de su autoestima profesional.
Me habló del silencio que vino después: el resentimiento, la depresión, de cómo se distanció de la sociedad, incapaz de pedir ayuda. Y sin embargo, en esa desconexión encontró otra forma de trabajo. “Estuve aprovechando gran parte de ese tiempo muerto desarrollando un largometraje —me contó—. Ya tengo listo el guion literario, guion técnico, breakdown, plan de trabajo, presupuesto estimado, carpeta visual. Todo eso lo hice en silencio durante el año, sin la atención (o distracción) de los seguidores a los que estaba tan acostumbrado.”
Hablamos de la industria local y su diagnóstico fue duro. Percibe la existencia de burbujas sociales cerradas entre las distintas casas productoras, microcircuitos donde las oportunidades que circulan siempre recaen entre los mismos nombres. “Aquí si no eres socio o no llevas varios años de pie esperando tu turno, no te dejan subir de escalón, mucho menos dirigir ni producir tan fácilmente”, me dijo. Y aunque reconoce que la confianza con la gente con la que uno trabaja es importante, y que esas cosas se forman con el tiempo, también le preocupa lo endogámico del medio. “Logré obtener los trabajos audiovisuales que he realizado consiguiendo a mis propios clientes. Yo conseguí los proyectos e incluí a mis compañeros, organicé la logística y proporcioné trabajo a otros, pero cuando yo caí, nadie me extendió la mano ni me incorporó a los suyos.”
Nos adentramos en su proceso creativo. Se considera un artista literario antes que visual. Enfocado en las ideas por encima de las estéticas, pero sin menospreciar ambos aspectos. Empezó a desarrollarse en la carrera de música y de ahí derivó al cine. “En muchas ocasiones las imágenes en mis obras nacen del sonido, de la influencia musical —me explicó—. Muchas de mis películas se originan en una pieza musical; donde la melodía define el tono y estructura del film.” Su poesía también comparte esa raíz sonora, y ambas, poesía y cine, dialogan entre sí. Podríamos decir que sus poemas son como cortometrajes literarios, y su cine muchas veces es poético.
Sobre la fotografía, confiesa que para él es más un oficio que una vocación. Ha trabajado fotografía de retrato, fotografía social y la docencia fotográfica. Y, aunque a veces filma sus propios proyectos él mismo, prefiere delegar lo más que sea posible. “Si quieres dirigir, no deberías estar pensando en los mecanismos de la cámara. En producciones grandes, no puedes ser director, productor y fotógrafo al mismo tiempo. Hay que aprender a delegar y confiar en los demás miembros del equipo.”
Cuando le pregunté por la intuición frente a la técnica, su respuesta fue precisa. Reconoce que la intuición existe, pero que suele estar acotada por la responsabilidad profesional: los presupuestos, los seguros, los compromisos con un cliente. “No puedes vender una carpeta de proyecto audiovisual prometiendo calidad A y entregar calidad Z. Hay que cumplir lo prometido, por lo que no hay tanto espacio para jugar en un set grande. La improvisación en esos sets nace cuando un actor no llega o un problema logístico nos obliga a resolverlo sobre la marcha. Resolver los problemas en set también requiere de intuición.”
En la charla regresamos al tema del aislamiento, el cual cuenta que sin embargo, le dejó otros aprendizajes. “Aprendí más de la vida —me dijo—. Cambió mi sistema de valores. Ya no pienso tan hedonista, pienso en mi futuro, mis metas, en estar en paz. Reconozco ser un adulto responsable.” Me habló incluso de teología y filosofía, de cómo los golpes de la vida lo acercaron a una reflexión más profunda sobre su propósito en la vida.
También quise saber qué lugar ocupa ahora la tecnología, en especial la inteligencia artificial. Me confesó que si la ha usado: justo le pidió a la IA que le leyera mi diario en voz alta mientras hacía ejercicio. En su visión, la IA y el espectáculo del formato breve de las redes están transformando el arte. “La literatura en línea está en decadencia. Hoy la gente prefiere ver un reel. Pero hay reels que son cine. El cine se está transformando en otra cosa y tenemos que aceptarlo. En cinco años todo en esta industria será distinto. La inteligencia artificial ya está cambiando la jugada desde antes que sepamos cómo adaptarnos”.
Sus palabras sobre la situación de la comunidad local fueron igual de francas. Habló de amigos y colegas talentosos que deberían tener más oportunidades. “Hay una camada muy buena de artistas en Monterrey, pero nadie los voltea a ver fuera de la burbuja cultural. Los grandes cortometrajes de Monterrey están guardados en una cuenta de Vimeo con contraseña.”
Coincide en que el principal obstáculo del cine regio no es la falta de talento, sino la distribución y promoción de las obras. “Si yo fuera autoridad, propondría que el 50% de cualquier fondo público se destinara a promoción, a publicidad, a influencer marketing, a anuncios segmentados, a panorámicos estratégicamente posicionados. Hollywood gasta la mitad de sus presupuestos en publicidad, y no por vanidad, sino porque sin público que se entere no hay industria.”
Sobre el futuro del cine en Nuevo León fue realista, quizá pesimista, pero también esperanzado. “El cine como lo conocemos va a desaparecer”, dijo. “Pero tiene que transformarse. Tal vez vivamos el cine en pantallas pequeñas, en nuevos formatos, en terrenos digitales propios. Lo importante será tener nuestro propio espacio, nuestro dominio web, nuestro propio alojamiento y nuestros canales de venta. Mientras tanto, hay que buscar formas nuevas de contar historias y de llegar al público actual adaptándonos a las circunstancias del mundo contemporáneo.”
Terminamos la plática con algo que sonó a credo: “Así como Nietzsche criticaba al cristianismo siendo un fiel cristiano, no por odio sino desde el amor, yo critico a nuestra industria local desde el amor. Porque quiero verla triunfar. Y quiero ver a mis compañeros triunfar.” Y mientras lo decía, se notaba que no hablaba solo de su propia carrera en las redes sociales, sino del anhelo más profundo de todo creador: hacer visible aquello en lo que cree.
Puedes visitar su sitio web https://cinreservas.com/ y seguirlo en su nuevo perfil de Instagram que recientemente logró poder abrir, ahí explica más sobre la situación que vivió al ser inhabilitado permanentemente de sus cuentas anteriores: https://www.instagram.com/emilianocaballeroh_
10. Primera voz anónima - Octubre 10, 2025
Recientemente tuve una conversación muy interesante con un miembro de la comunidad que, aunque en su momento formó parte del padrón, perdió el interés por pertenecer al mismo. Por acuerdo mutuo, conservaré su anonimato. Ya había previsto que esto pasaría: no todos desean exponerse públicamente, y me parece justo respetarlo. No será la última entrevista de este tipo.
Desde su integración al gremio, percibió un problema estructural en cómo opera CONARTE y, particularmente, el área de cine. Me explicó que según lo que uno de los anteriores vocales le comentó, una gran parte del presupuesto se empleaba en gastos administrativos —algo que ya he comprobado con números en otras entradas— y que dentro del presupuesto del gremio de cine, gran parte se destinaba al Festival Internacional de Cine de Monterrey, principalmente para el pago de sueldos durante todo el año.
Decidí verificarlo. Lo que encontré es que esa afirmación tiene matices. El festival sí recibió apoyo directo del gremio hasta antes del gobierno de Felipe Calderón; a partir de entonces, los recursos comenzaron a llegar desde la federación mediante subsidios. Antes de ese cambio, el festival recibía entre una cuarta y una tercera parte del presupuesto del gremio, que a su vez representaba entre el 15% y el 25% del costo total del evento. El resto provenía de patrocinios, como el de MM Cinemas, que cubría buena parte del gasto operativo y honorarios anuales.
El pago continuo se debía a que el equipo realizaba planeación y talleres todo el año, y durante los meses de actividad intensa se contrataban eventuales. En aquel tiempo, el FICMonterrey era considerado un proyecto del gremio, aprobado en junta, con beneficios concretos: acreditaciones e invitaciones para todos los miembros del padrón. Luego, con el cambio de gobierno, los apoyos provinieron de la federación a través de programas como AIEC, y más recientemente, mediante PROFEST y las becas de exhibición del FOCINE.
El entrevistado también expresó su desilusión sobre el papel del vocal. En su experiencia, los vocales anteriores actuaban más como “directores” que como representantes del gremio. Decía que las juntas solo servían para informar de las decisiones que ya habían tomado ellos, no para decidir como gremio. Investigué y entendí que la situación es más compleja. Legalmente, el vocal ejerce un modelo de democracia representativa: una vez elegido, no está obligado a consensuar cada decisión, aunque puede hacerlo. Algunos vocales, como Fernando Mol, sí realizaron reuniones abiertas y promovieron proyectos propuestos por la comunidad, como el curso Anímate a Animar impulsado por Jesús Torres (Gato Raro).
Pero durante esa misma vocalía ocurrió un cambio crucial: los presupuestos dejaron de incluir asignaciones directas y pasaron a gestionarse exclusivamente a través de convocatorias. Antes, un promotor cultural podía presentar su propuesta directamente; después, solo era posible mediante convocatorias ya establecidas. Este giro afectó sobre todo al gremio de literatura y generó descontento en varios sectores.
Cada vocal ha tenido un estilo distinto, y sería injusto generalizar. Yo, por mi parte, prefiero mantener una comunicación abierta: para eso son las reuniones y este diario. Siempre he dicho que cualquiera puede escribirme para plantear dudas o sugerencias.
Mi entrevistado decidió no renovar su permanencia en el padrón porque sentía que, salvo votar por el vocal, no había un beneficio real en formar parte del mismo. Le respondí que su voz sigue siendo valiosa dentro o fuera de él, aunque tiene razón en algo: por ahora, el voto del vocal, elegido por el gremio, representa apenas uno entre veintiséis dentro del Consejo de CONARTE.
Entre los temas más relevantes de nuestra charla estuvo la necesidad de modificar la Ley Federal de Cinematografía. El dilema, según él, está en la exhibición. Muchas películas mexicanas logran producirse, pero casi no se proyectan. Aunque la ley establece que las salas deben reservar el 10% de su tiempo total de exhibición al cine nacional (artículo 19), las cadenas suelen programar esas funciones en horarios incómodos, como las 11 de la mañana, para cumplir con la ley.
A esto se suma un “secreto a voces”: las distribuidoras internacionales presionan a las cadenas mexicanas a mantener películas extranjeras de bajo rendimiento en cartelera a cambio de asegurarles los grandes estrenos.
La propuesta del entrevistado es simple pero potente: en lugar de medir la cuota por tiempo de exhibición, hacerlo por número de butacas. Proponiendo que al menos el 15% de la capacidad total de butacas en cualquier complejo esté dedicada al cine nacional de forma concurrente, asegurando de esta forma que siempre haya al menos una película nacional en cada complejo cinematográfico en todo momento. La protección al cine nacional —me recordó— ya se aplica en países como India, España y Francia, donde ha fortalecido la industria local.
También sugirió que, ante la falta de un sistema justo, el gremio de Nuevo León podría impulsar su propia distribuidora sin fines de lucro para gestionar exhibiciones nacionales. Me pareció una idea valiosa, y pienso ponerla a discusión en la próxima junta de comunidad.
Sé bien que una reforma así no se logra de un día para otro: requiere asesoría legal, voluntad política y paciencia. Pero como le dije al despedirnos, no por difícil se deja de intentar. Contactaremos a quienes participaron en la redacción de la Ley de Cine estatal para entender qué caminos podrían tomarse.
Su última frase me quedó grabada: “Hagamos industria”. Lo dijo con convicción, y tenía razón. No basta con sobrevivir del arte: hay que integrarlo a la vida económica del estado, con reglas justas y un sentido de comunidad.
9. Conversando con Guillermo Rodríguez - Octubre 2, 2025
Tuve la oportunidad de platicar con Guillermo Rodríguez, uno de los impulsores del nuevo festival Plano Norte en Corto. La conversación fue muy clara y optimista, llena de aprendizajes que vale la pena compartir.
Guillermo nació en Ciudad de México y recuerda que su primer acercamiento al cine fue en los cines con forma de castillo en donde pasaban películas de Disney. No fue una sola película la que lo marcó, sino el paso de los años y la forma en que la vida lo fue llevando hacia las imágenes y la narración de historias. Curiosamente, su película favorita es Independence Day, porque le fascinan las historias de marcianos.
Llegar a Nuevo León no fue difícil para él. Hace nueve años tomó un curso de formación de públicos en la Escuela Adolfo Prieto y ahí conoció a gente clave con la que hasta hoy sigue trabajando, como Kagua Treviño y Luis Escalante. Dice que ese curso fue un acierto, porque lo conectó de inmediato con un mundo cultural donde pudo echar raíces.
Antes de organizar un festival, Guillermo ya tenía un largo recorrido: estudió diseño gráfico en la UNAM, trabajó en el área digital de Liverpool durante ocho años y ahí aprendió lo que llama la “escuela corporativa”: hablar con directivos, pedir presupuestos, presentar proyectos con orden. Además, desde hace quince años dirige el concurso México en una imagen, una experiencia que le enseñó a lidiar con museos, exposiciones y logística en distintas ciudades. Esa fue su verdadera escuela.
La idea de crear un festival de cine en Monterrey nació después de leer un reporte del IMCINE sobre el ecosistema cinematográfico mexicano. Al revisar datos se dio cuenta de lo desigual que estaba la distribución de festivales en el país. “Si Monterrey presume ser la segunda o tercera ciudad más importante de México, ¿por qué no tiene el mismo número de festivales que Guadalajara o Guanajuato?”, se preguntó. Esa motivación, sumada al vacío que dejó este año la cancelación del Festival Internacional de Cine de Monterrey, lo empujó a fundar Plano Norte en Corto.
Lo que distingue a este festival, dice Guillermo, es su carácter regional y comunitario. Busca ir más allá de Monterrey y abarcar todo el norte del país, creando redes entre cineastas, fotógrafos, escritores, técnicos y voluntarios. “Un festival tiene que dejar vivo el ecosistema”, afirma, convencido de que no basta con proyectar películas: hay que llevarlas a cafés, a otros estados, darle circulación a los proyectos.
Su sueño es que en cinco o diez años el festival esté en la misma liga que los de Morelia o Guadalajara, y que incluso sea invitado a foros internacionales como Cannes. Pero es consciente de los obstáculos: reconoce que su desconocimiento inicial del ecosistema del cine mexicano fue un reto, aunque lo compensa rodeándose de gente que sabe.
La respuesta de la comunidad ha sido positiva. Con apenas unas publicaciones en Instagram ya han recibido cortos, mensajes de cineastas y muestras de entusiasmo. Guillermo sabe que nada se hace en solitario: valora las alianzas con instituciones, marcas y voluntarios, porque cada persona aporta una pieza del rompecabezas.
Sobre la selección de películas, él deja claro que no está en sus manos: confía en el criterio de otros programadores con experiencia. Lo que sí tiene claro es la necesidad de más festivales, de públicos dispuestos a pagar por cultura y de gobiernos que inviertan más. “Se nos olvidó que la cultura nos salvó en la pandemia”, dice. Y recuerda que la cultura también genera economía: desde el vendedor de elotes afuera de una sala hasta quienes sostienen una cámara.
Hablamos también del lugar de Monterrey. Para él, un festival puede fortalecer la identidad cultural de la ciudad si conecta a sus comunidades: que alguien de Mina platique con alguien de Santiago, que compartan historias, cronistas y experiencias. Eso, más que nada, es lo que enraíza.
Sobre la ausencia del Festival Internacional de Cine de Monterrey este año, Guillermo fue tajante: “Es una lástima. Después de veinte años no debería pasar algo así. Hay que hacerlo, como sea”. Y respecto a la convivencia entre festivales grandes y pequeños, propone dos caminos: competir sanamente por el público y aprender unos de otros. Al final, dice, lo que importa es hacer un pastel más grande para que todos tengan rebanada.
El consejo que le da a quienes sueñan con organizar un festival es simple: “Hay que ser terco. Quitar el miedo, rodearse de gente talentosa y hacerlo. Aprender de los errores. El primero quizá no salga perfecto, pero el segundo será mejor y el tercero puede ser una maravilla”.
La charla terminó con esa claridad: Guillermo está convencido de que lo que hace falta es insistir, no dejarse frenar por el dinero o por la falta de experiencia. Y con la misma franqueza reconoce que mucho de lo que ha logrado viene de escuchar, de aceptar errores y de rodearse de gente que sabe. Ese es, quizá, el mejor cimiento para un festival que quiere crecer desde Monterrey hacia todo el norte del país.
La convocatoria ya está abierta y la pueden hallar en: https://planonorteencorto.mx/festival/
8. Dos juntas en un día - Septiembre 27, 2025
El jueves 25 de septiembre se llevó a cabo la segunda reunión ordinaria del consejo de CONARTE y la primera reunión con la comunidad de cine. Antes de esto me reuní con Eusebio Sánchez, vocal de música, con quien comparto metas y motivación. Hablamos de varios planes que queremos poner en la mesa a discusión, aunque algunos serán más complicados que otros. El primero fue crear un grupo de Whatsapp con todos los vocales, consejeros y directores de espacios de CONARTE. Otro es afinar un par de propuestas que tenemos en torno al Mundial 2026, también estrechar lazos con Radio y TVNL, al igual que las universidades, para poder generar más proyectos en conjunto.
La reunión con el consejo se llevó sin contratiempos. Se habló de las convocatorias que están pendientes y las que acababan de concluir. Creo que lo más importante fue una discusión en torno al programa Culturall Access que es una credencial que cualquiera con más de 18 años y un CURP a la mano puede pedir en algunas locaciones de Conarte y la Secretaría de la Cultura (donde es más seguro que hallen siempre un stand es en el LABNL). Con esa tarjeta pueden aprovechar algunas promociones como 50% en ediciones y coediciones CONARTE, 30% de descuento en entradas al Teatro de la Ciudad y 2 entradas gratuitas de viernes a domingo en funciones de programación regular en la Cineteca NL.
Esto último será clave para compensar otra cosa que se votó durante la reunión, la actualización de los costos de entrada a la Cineteca, que no ocurrían desde el 2010. Se busca estar más cercano a los costos actuales de la Cineteca Nacional y esto tiene varias explicaciones. Para empezar y como comentaba en la entrada del diario antepasado, ha habido quejas de distribuidoras de adeudos y también de el costo tan bajo que no les resulta rentable, ya que tienen que enviar el DCP a la Cineteca. Algunas prefieren enviar esas copias a otros cines que les regresarían mejor su inversión. Por eso mismo se han perdido muchas buenas exhibiciones y por lo cuál solía estar limitada la programación en Cineteca que no podía invitar a los grandes estrenos artísticos de cada temporada. Eso está por cambiar y lo van a ver reflejado en la cartelera muy pronto. También con eso se explica por qué las entradas gratuitas de Culturall Access no aplican a ciertas funciones extraordinarias, ya que hay casos en las que las distribuidoras no permiten entradas gratuitas a sus funciones, ya que esperan un porcentaje de los boletos vendidos.
Aunque es cierto que subir el precio limitará a cierto público, por eso es esencial las entradas gratuitas que se estarán distribuyendo y también se está trabajando para dejar un día con precios mucho más accesibles. Al final el beneficio se lo lleva la industria del cine y se valorará mejor lo que cuesta una producción. Por otro lado se están haciendo reparaciones a las salas de cine, esta misma semana se cerró por unos días las funciones para poder renovar una de las lámparas que dejaba mucho que desear. Eso en parte se debe al muy buen trabajo que está haciendo Alejandro Gómez como nuevo director de Cineteca que quiere subir los estándares de todo el lugar. Así como reparar los descuidos que se tenía con las distribuidoras como lo era en la entrada retrasada de los DCP. Otro punto a su favor es que está acelerando las deudas que se tenía con el PROMOCINE del 2020 y una recién ganadora del Concurso de Guion que requería su premio para poder aplicar a concursos.
Un lado negativo de la reunión fue que se me confirmó que CONARTE no tiene por qué facilitar los contactos entre las empresas y los becados por el EFCA. El Secretario de CONARTE citó un “conflicto de intereses” aunque a mí no me parece que lo haya, pero quizás me falta comprender bien el asunto. El caso es que no están obligados por ley a hacer esos contactos. Escuché que en CDMX están tratando de cambiar una ley similar para que sí se ayude a los artistas y que una vez ganado el apoyo, se de inmediatamente y no tener que “buscar empresa”, ya que muchos carecen de los contactos necesarios para que eso ocurra. También sé de un caso aquí en NL que ya tenía la empresa desde el inicio y aún así están batallando porque se está volviendo más complicado el papeleo de todo: me dijeron que ahora las empresas tienen que entregar mensualmente todas sus escrituras, lo que antes ocurría sólo una vez al inicio. Al parecer eso viene desde Hacienda, aunque la verdad no me queda claro cómo funciona todo, así que dejo este tema en pendiente aún y pronto haré una entrevista con alguien que está batallando con este problema. Sé que la solución para este enorme problema requiere a todos los gremios y todas las comunidades artísticas, incluso el apoyo desde CDMX, porque para cambiar cualquier detalle del EFCA tendría que hacerse a través de un proceso legal bien armado.
Por otro lado estuvo la reunión con la comunidad de cine y tuvo el contratiempo de la lluvia y el tráfico, aún así terminaron por asistir 10 presencialmente y alrededor de 15 en línea. Se habló en gran parte de la convocatoria PROMOCINE. Les comuniqué lo que menciono en entradas pasadas sobre las razones que se me dio de parte de la administración por la ausencia de concurso en el 2022-2024, en donde principalmente se hace responsable a la administración anterior, pero eso no resuelve mis dudas, por lo pronto CONARTE sigue compilando un documento para darme una respuesta más completa sobre esa situación.
Pero hablamos principalmente sobre el futuro de la convocatoria. Para empezar nos dimos cuenta que nos faltaba contar con un estatuto del fideicomiso, o algo así como su texto fundacional, en donde podamos saber cuál es su principal propósito y de ahí poder reformar de manera más concreta las bases. Comoquiera como mencioné en otra entrada, esas bases serán revisadas muy pronto por un comité de tres expertos de la industria y es el comité que decidirá sobre su próxima edición. Yo lo que quiero es tener información de las necesidades de la comunidad para comunicársela a ese comité. Brevemente estas son algunas de las ideas que se mencionaron: a) tener un tipo de candado para los casos en donde se espera complementar PROMOCINE con otro apoyo como sería EFICINE, y que no ocurra como en el 2020 en donde se perdió dicho apoyo por no resultar favorable el de EFICINE; b) que los apoyos también se pudieran dar a ciertas áreas o etapas de una producción exclusivamente, como la post-producción o completar la filmación; c) que en caso de no poder asegurar ese candado para atar dos apoyos, entonces que se dedique a cortometrajes, documentales o producciones más independientes que aseguren que toda la producción y post se puede completar con los montos asignados.
Otros temas que vimos fue una breve presentación del Festival Plano Norte en Corto en donde Guillermo Rodriguez nos hizo el favor de explicar las motivaciones y metas detrás de ese festival que él ayuda a organizar. Igual pronto haré una más extensa entrevista con él para escuchar todo del festival en donde se me ha invitado a coordinar.
Se habló de los cambios del costo de boleto en Cineteca, como mencioné anteriormente. También hubo dudas sobre la Ley de Cine que aún no publica el reglamento pero buscaremos invitar a alguien que esté enterado sobre esto y nos pueda orientar próximamente. Hablamos de los planes de Alejandro Gómez sobre proyectar cine de Nuevo León y que yo buscaré complementar con proyecciones en TVNL, pero de ese tema hablaré con más detalle hasta que esté más concreto el asunto.
Salieron muchas ideas en torno a solucionar el problema de conectar el EFCA a las empresas, entendiendo que la solución vendría de la comunidad y no de CONARTE por las razones antes comentadas. Igual se espera que CONARTE nos apoye en espacios para armar unos posibles pitchings sobre proyectos o en una campaña dirigida a las empresas para que vean los beneficios de sumarse al estimulo fiscal. Alguien mencionó que esto requiere ir de la mano con Secretaría de Economía, otro mencionaron CAINTRA, el caso es que vamos a necesitar muchas mentes y manos en conjunto para hacer reales esas ideas. Sobre este enorme pendiente estaré escribiendo en las siguientes entradas, falta que se rebote con los otros gremios y ver qué soluciones podemos sacar entre todos.
Finalmente les comparto lo que yo aprendi de esta reunión y que buscaré remediar para las siguientes. Un primer problema es que el chat en línea se acabó en una hora por el límite de tiempo y aunque se volvió a compartir una liga en dos grupos de la comunidad, quizás fue tarde e insuficiente. Para la siguiente ya contaré con un chat sin límite de tiempo gracias a Damián Cano que se ofreció a compartirme su cuenta. Otro problema es la falta de una orden del día, donde se mencionara los temas que abordaríamos en la junta. Yo sí los llevaba escritos pero no es algo que preví en compartir con tiempo a la comunidad.
Desde ahora la invitación a la junta irá acompañada de los temas que precisarán no sólo de qué hablaremos sino también el orden. Un problema que surgió fue que aunque mencioné que se le daría prioridad a quienes hayan asistido a la junta presencialmente, eso les pareció injusto a un par. Eso va a prevalecer para las siguientes juntas, no que no vaya a existir espacio para los que estén en línea para que hagan preguntas, este tendrá su lugar tan pronto hayan opinado a los que se hallen presentes. También continuará la premisa que comenté en la invitación pasada y es que todo aquel que no pueda asistir y que tenga dudas y comentarios, me los hagan llegar con anterioridad (un día antes de la reunión) y estos serán incluidos en la parte final de la orden del día, al menos que sean temas relacionados a otro de los puntos ya contemplados, en ese caso se mencionarían en ese momento más adecuado.
Otra previsión que agradezco a un consejo de Alan Estrada es que yo hablaré primero los temas a tratar y la información que yo tenga y al terminar es que pasaremos a la discusión de ellos, así será todo más organizado y quienes no quieran quedarse para toda la reunión por lo menos con escuchar los primeros minutos ya sabrán la mayor parte de la información. Por otro lado, a quien tengan duda sobre algo que ya se haya mencionado desde el inicio de la reunión, le pediré que se espere al final para repetirle la información, para no interrumpir el flujo y por respeto a quienes estuvieron desde el inicio y ya escucharon comentarios o dudas similares. Habrá tiempo, yo me comprometo a quedarme hasta el final, pero quiero que también sean eficientes las reuniones.
Una última cosa es que voy a pedirle a dos de los presentes, que uno se encargue de manejar el chat en línea y alguien más lleve la minuta, porque esta primera vez traté de hacer todo yo mismo, lo que me hacía perder el hilo. Yo no sabía que era esperado que pidiera ayuda, eso es por mi mal hábito de querer hacer yo todo, pero agradezco a todos los que me aconsejaron y a todos los que fueron con soluciones y aquellos que prometieron brindar su apoyo para las siguientes reuniones. Creo que las siguientes reuniones serán más útiles y fluidas.
7. Conversando con Diana Cobos - Septiembre 19, 2025
Tuve la fortuna de conversar con Diana Cobos, productora y directora de Trácala, sobre la situación actual del cine en Monterrey y en CDMX. Su perspectiva me dejó con optimismo sobre lo que sí se puede lograr si construimos comunidad y buscamos caminos alternativos.
Diana empezó contándome sobre los talleres que ha organizado este año: desde guion y pitching hasta distribución de cortos. Incluso hubo uno de locaciones que, aunque tuvo solo tres asistentes, en parte influyó en la apertura de un nuevo departamento en una productora local. No es negocio para ella —casi pierde dinero en cada taller—, pero lo hace porque cree en la formación, la profesionalización y la creación de comunidad. Dice que esa es su manera de sumar mientras la Ley de Cine de Nuevo León termina de establecer su reglamento.
Su visión me pareció clara: los estímulos sirven, pero lo que sostiene es la comunidad. Me impresionó la energía con que habla de conectar talentos locales con profesionales de fuera, de empujar colaboraciones y de usar los festivales no solo como exhibición sino como espacios para crear industria.
Hablamos también del Festival Internacional de Cine de Monterrey, donde ella trabajó hasta diciembre del año pasado. Fue franca: no sintió respaldo ni rumbo claro, así que prefirió salir. Pero aun así, reconoce logros importantes: más de 70 alianzas con marcas e instituciones, premios industriales de gran valor (una postproducción completa en Labo, medio millón en servicios de Estudios Churubusco, distribución con Mandarina, etc.) y la visita de ejecutivos de Amazon, Warner y HBO.
Hablamos de los problemas más grandes que enfrenta el cine: la falta de fondos, la caída de festivales (Los Cabos, Monterrey) y la precariedad de vivir del cine en México. Coincidimos en que la mayoría sobrevive gracias a proyectos comerciales (publicidad, corporativos, videoclips) y con eso sostienen sus películas, que difícilmente recuperan inversión en taquilla por el duopolio de Cinépolis y Cinemex. “De cada boleto, al productor le queda casi nada”, me dijo Diana, y eso sin contar que competimos contra Hollywood y sus presupuestos multimillonarios.
Pero Diana no se queda en el lamento. Habla con entusiasmo de buscar nuevos formatos: microhistorias para dispositivos móviles, cine en plazas públicas, exhibiciones en cafés, bares, cineclubs. Incluso menciona que los festivales del futuro podrían adoptar modelos participativos, donde cualquier espacio cultural pueda sumarse a la programación.
Sobre inteligencia artificial, tiene una postura práctica: no hay que negarla, sino aprender a usarla. En su productora ya la aplicaron para crear las imágenes de un pitch. Para ella es una herramienta, aunque también reconoce el riesgo de que, sin regulación, pueda abaratar la percepción del trabajo creativo.
Cuando le pregunté qué espera de CONARTE, fue clara: comunidad, formación y estímulos. Y en cuanto a PROMOCINE, no dudó: mejor un premio de un millón que varios pequeños, porque aunque no alcanza para producir del todo, sí sirve como pieza clave dentro del ecosistema de financiamiento (por ejemplo, como el 20% que pide EFICINE). Aunque yo tengo reservas en cuanto a esto, ya que el caso de Damián Cano que perdió la beca de PROMOCINE mientras esperaba ganar EFICINE fue lamentable, especialmente porque en las bases de la convocatoria no estaban estipuladas esas fechas límites. Habría que replantear las reglas para esos casos y ser claros al respecto.
Me gustó escucharla hablar del público: cree que la clave está en recuperarlo a través de mejores historias y mejores productos en pantalla. Y aunque sabe que el camino es duro, su optimismo es contagioso: “contar historias es como comer, los seres humanos nunca vamos a dejar de hacerlo”.
Cerramos la charla con cine, como debía ser. De sus favoritas mencionó Back to the Future, Dancer in the Dark y el cine de Almodóvar. Entre las mexicanas: El norte sobre el vacío de Alejandra Márquez, Amores perros, Tempestad, La cocina y Ya no estoy aquí.
Al salir de la entrevista me quedó claro que, a pesar de los huecos, recortes y burocracias, hay gente que sigue creyendo en el cine como comunidad, como industria y como arte. Diana es una de esas personas. Y eso es para mí un recordatorio: hay que pelear por los estímulos, sí, pero sobre todo por mantenernos unidos y activos.
6. La dificultad inicial - Septiembre 13, 2025
El martes 9 de septiembre fue la primera junta de la comisión de cine y foto. Nos reunimos en el Centro de las Artes y la verdad me sentí algo angustiado porque llegué unos minutos tarde por tomar un camino bloqueado por el tráfico de Cintermex. De suerte aún no comenzaba la junta, sin embargo, me volví a sentir incómodo porque de las dos horas planeadas, se extendió a tres básicamente porque tenía muchas preguntas. Aún estoy tratando de entender qué se espera de mí en este puesto y la verdad estoy un poco más confundido, me dio la impresión que la junta era para informarnos a la vocal de foto y a mí sobre los eventos que tienen planeados para el resto del año. Yo pensaba que iba a ser algo más colaborativo, donde yo llegaría con propuestas y ellos con otras y trataríamos de llegar a un acuerdo.
Para comenzar se citó a la coordinadora administrativa general para que nos explicara la cuestión del informe financiero. Pensé que nos iban a explicar punto por punto, cada gasto que se hace en CONARTE, pero más bien la dinámica fue que hiciera preguntas. Por suerte llegué preparado e hice tantas preguntas como pude hasta que sentí la presión de que ya querían continuar con las otras cosas de la junta. Comencé preguntando sobre PROMOCINE y qué ha ocurrido en concursos pasados. Y aunque duró mucho esa parte, no me resolvieron mis dudas, ahora tengo más. Pregunté por qué no se ha celebrado la convocatoria desde el 2021, me dijeron que eso fue la administración pasada y ellos no sabían por qué había pasado, pregunté sobre quién me podría dar esa información y no hubo respuesta, como seguí insistiendo, se me dijo que quizás había sido una cuestión de que faltaron firmas para aprobar el presupuesto dedicado a PROMOCINE. O sea, 3 años no se ejerció porque algunas personas no se dieron la molestia de firmar un documento —aunque sospecho que el asunto es más complejo que eso, por lo pronto no me dieron una respuesta clara. Mi plan es entrevistar pronto a alguien de esa administración pasada, espero se pueda, pero en verdad ya no sé qué esperar. Luego, se dijo que en el 2022 sí se había ejercido PROMOCINE y que era un apoyo a una Susana, a la que aún se le debían unos 200 mil pesos. Se me hizo raro porque por más que buscaba PROMOCINE del 2022 no hallaba información, ya luego descubrí que a Susana Herrera se le otorgó el apoyo en el 2020.
Continué con mi indagación sobre PROMOCINE, por qué no se había dado apoyo en el 2024, cuando la actual administración ya estaba activa. Se usaron las siguientes palabras para describir la situación: “fue algo atípico”, en ese momento se concentraron en “subsanar” los pendientes acumulados de la administración pasada y aparte hubo una “tardanza en tesorería”. Tuve que buscar después la palabra subsanar y según la RAE es “disculpar o excusar un desacierto o delito”, “reparar o remediar un defecto” y/o “resarcir un daño”, no me queda claro cuál acepción estaba en uso, el caso es que no se pudo. Para este año ya se tiene planeada la convocatoria, ya se eligió un comité con tres personas con experiencia para que revisen el giro y reglas de PROMOCINE.
También se habló de que ahora el premio será mayor a otros años, porque es una bolsa acumulada. Ahora, los números de los que hablaron no me parecieron a mí tal cuál una bolsa acumulada desde el 2021 (que aparte ese año no se dio ese dinero, pero más adelante explico). Sólo en esa convocatoria del 2021 se hablaba de un millón de pesos en apoyo, uno pensaría que entonces el 2025 serían 5 millones, ¿no? Pues muy lejos de eso. Se me explicó que hace tiempo que PROMOCINE tiene una bolsa más pequeña que 1 millón, pero en el 2020 fue de 800 mil y en 2018 fueron dos, uno de un millón y medio. Y otro para un cortometraje de 400 mil. No he encontrado información de otros años pero ya hice una petición oficial sobre esa información, espero compartírselas pronto. El caso es que no dan las cuentas. Se me aclaró que se han ido recortando los apoyos de la federación, que también se sumaban en la bolsa de PROMOCINE, se dijeron los siguientes números: de 34 millones en el 2016 se cortó a 14 millones el siguiente año, y luego a 12 millones el siguiente, luego un millón, luego un millón y medio, luego menos de un millón. O sea que cada año estamos peor y por lo que leí hace poco en una noticia, se espera un recorte del 16% en cultura, aunque no sé tal cuál cómo eso impacta en el cine en Nuevo León, ¿qué tan más desafortunado se puede poner?
Entonces, comentaba en la entrada pasada a este diario que en el 2021 se otorgó a Damián Cano el PROMOCINE de un millón. Pues tuve la suerte de coincidir con él e incluso invitarlo a mi podcast Rodar el Trueno y me dijo cómo nunca se le dió ese apoyo. El presupuesto para su proyecto era estimado en unos 8 o 9 millones, el caso es que con PROMOCINE asegurado buscaron el apoyo de EFICINE, sólo que no obtuvieron ese apoyo y cuando preguntaron a CONARTE sobre el dinero, les dijeron que ya no podían utilizarlo, se había perdido en la espera. Explica Damián que no se le había explicado ese asunto de un inicio, en la junta se me dijo que él debía haberlo sabido y si no fue su error. El caso es que se perdió ese apoyo, pero seguiré investigando para entender bien el error y evitar que vuelva a suceder. En todo caso, y debido a que no se ejerció ese apoyo, yo no entiendo por qué razón se le debería aún 200 mil al PROMOCINE ganador del 2020, otro misterio por resolver.
Bueno, le sigo porque si no no acabo. Después pregunté sobre el reporte financiero desglosado; fueron 170 páginas que alimenté a la IA, la cuál me ayudó a descifrar que un 55.6% se utiliza en servicios personales, un 28.2% en servicios generales, un 8.8% en depreciación de bienes, un 5.8% en becas, un 1.5% en materiales y suministros y 0.2% en otros gastos. Me sorprendió la proporción entre apoyos directos y gasto institucional. Se me explicó que también habría que contabilizar el apoyo que se da a los artistas no sólo en becas, sino en exposiciones y cosas similares. Sobre el número tan alto en servicios personales, que no se puede desglosar más allá de los reportes, o sea no sé cuánto le pagan a cada quien, se me comentó que incluso están ahorita jugándosela porque puede que no todos reciban pago, por falta de apoyo de Tesorería, o sea les quedan a deber a empleados. Se mencionó que antes eran 220 empleados en CONARTE y ahora son como unos 119, así que no es cuestión de eficiencia, pues ya incluso están muchos rebasados por el trabajo que tienen que hacer. Yo había preguntado si había una manera de saber si se estaba siendo eficiente, algún tipo de prueba o algo, pero se me repitió que todo lo contrario, y que en todo caso, el 55.6% en servicios personales es bajo comparado con otras instituciones gubernamentales. Dejé ese asunto en paz porque me faltan datos y argumentos para contestar, aún así, desde mi puesto parece que no tengo un decir sobre esa distribución, excepto el próximo año, cuando se tenga que aprobar el nuevo presupuesto. Así que queda pendiente, espero para entonces ser aconsejado por la comunidad sobre cómo proceder.
Después se me detalló como la Cineteca tiene muchas dificultades por resolver, en especial pendientes acumulados de la administración pasada. Se habló de una deuda de unos 452 mil pesos a distribuidores. O sea, se les debe por el dinero que se hizo en taquilla y aún no se les paga. También se tienen alrededor de 160 DCP (los discos duros en donde el distribuidor manda la película a proyectar) que aún no se les regresa a sus dueños. Incluyendo películas proyectadas en el 2021. Eso me parece grave, eso crea desconfianza en las distribuidoras de cine. Por qué se dió ese problema, no se me explicó, y esa es una de las cosas que espero responder al entrevistar a la administración pasada. Yo me imagino que la cuestión es más compleja de lo que parece, pero lo que quiero es escuchar ambos lados del asunto, así que no me apresuro a llegar a conclusiones.
Sólo para que entiendan cómo fue la junta, todo lo pasado ocurrió como un preámbulo a la verdadera junta, o sea que nos llevamos más de una hora con mis preguntas, lo que le siguió fluyo muy tranquila y velozmente, como yo creo que ellos imaginaban que iba a ser de un inicio. Se nos explicó los planes de sacar PROMOCINE este año y también el llevar a cabo el Encuentro de Cine de Nuevo León. Se nos dieron detalles sobre lo que se espera, pero creo que esa información está en proceso de definirse y no me parece oportuno compartirla aún. Digamos que esa fue la parte bonita de la junta, esperemos que esos planes se lleven a cabo sin dificultades. También yo llevé tres propuestas, una que tiene que ver con una credencial para el gremio que podría beneficiar a sus integrantes, por ejemplo, buscar se reconozca a la comunidad ante empresas como Adobe o Blackmagic y que se den descuento cuando se compra software de ellos; de nuevo abordé la cuestión de filmar las juntas y me dijeron que con que uno no quiera que sean filmadas, se tiene que respetar, yo les pedí sustentos jurídicos, así que ese tema sigue pendiente; finalmente hice una propuesta de un concurso que podría apoyarse a propósito del próximo Mundial, esto llamó la atención, pero por lo pronto no se decidió nada sobre eso. Se me escuchó, pero no recibí un “vamos a ver cómo lo sacamos adelante”. Quizás así es el proceso, no porque lleve una propuesta es que se va aprobar y apoyar, voy a informarme cómo ocurre cuando sí ocurre. Por lo pronto ya separé una sala en el Teatro de la Ciudad para el jueves 25 de septiembre a las 7pm, aunque aún no está confirmado, casi seguro que sí, para que vayan separando fecha todos los interesados, estén en el gremio de cine o no.
5. Comienzos - Septiembre 3, 2025
La semana pasada formé parte de dos eventos que inauguran mi entrada a dos muy diferentes actividades. Por un lado fue la primera reunión del consejo de CONARTE, ahora sí soy oficialmente vocal de cine, por otro lado fue mi primera reunión para integrarme a la administración del Festival de Cine Plano Norte en Corto que se celebrará por primera vez en noviembre de este año.
Se nos citó en el Teatro de la Ciudad para la primera reunión del consejo. A los vocales se nos pidió hacer un juramento de seguir los lineamientos ya antes planteados por CONARTE y que les platiqué anteriormente en el diario. Estuvimos presentes todos los vocales, los consejeros (excepto unos que están por definirse), y los directores de los espacios (el de Cineteca está por definirse, ya que se retira Carlos Campillo del puesto), aparte de los directivos de CONARTE.
Comenzamos por aprobar las comisiones por disciplina. La de Cine y Video está conformada por Ricardo Marcos, Gladys Bañuelos y por mí, con voz y voto, y por Rosa Ma. Rodríguez y Alejandro Gómez, con voz pero sin voto. La comunicación con Gladys es buena y creo que juntos podremos trabajar en pos de la comunidad de Cine y de Fotografía también.
Después revisamos las convocatorias del último trimestre. Hubo 5 beneficiarios de becas en cine, de un total de 184. El monto que recibió cine fue de $343,750 pesos de un total de $6,141,098. Las convocatorias de cine fueron la de Centro de Escritores Cinematográficos y la de Premio Nuevo León de Guion Cinematográfico. Aquí hay un hueco muy claro y es que no ha habido apoyo a las producciones, que normalmente se da a través de Promocine, pero esa convocatoria no se ha celebrado desde el invierno del 2021. En esa ocasión se le entregó el apoyo a Damián Cano Ruiz por el proyecto Arder, todavía no me ha sido posible encontrar información pública sobre el avance del proyecto. Aún estoy por enterarme por qué no se ha vuelto a hacer la convocatoria, pero esa convocatoria será mi prioridad en este 2025. He escuchado que la disciplina de Cine es la que se lleva más recursos de CONARTE porque es la más costosa, pero la información que me dieron indica lo contrario.
También se dio un informe de actividades y eventos destacados, pero quiero pasar a lo que me pareció más relevante, el informe financiero. No se nos envió ese por correo al parecer porque cuando lo presentan es al día y prefieren darlo más actualizado, yo comoquiera tomé fotos de todo. Me parece que estos números se refieren a los últimos dos trimestres, pero todo eso está por confirmarse, ya pedí que se me enviara la información desglosada, pues quiero entender en qué se va tanto dinero, los términos en sí suenan muy abstractos para mí que no los había visto antes. Aquí les comparto algunos números preliminares. Más adelante podré precisar con certeza de qué se trata cada rubro. Total de activos circulantes fue $32,183,047 (al parecer la mayoría se va en una categoría llamada “efectivo y bancos”). Total de activos no circulantes es de $102,751,741 (y la mayoría está destinado a “bienes muebles”). El total de pasivo es de $19,611,223 y el total de patrimonio es de $115,333,565. En total de ingresos se menciona $106,787,746 y total de gastos y otras pérdidas $75,803,929. Lo que puedo decir por ahora, es que estamos hablando de muchísimo dinero en cada una de esas categorías, cuando los apoyos por convocatoria sumaron poco más de seis millones. Alguien me explicó que esos números es porque hay que pagar a mucha gente en la infraestructura de CONARTE, y que antes de que se volviera un asunto muy burocrático, los números eran muy distintos. Eso será algo que investigaré. Me advirtieron algunos colegas con experiencia previa que “no espere que como vocal vaya a poder cambiar nada de eso”. Si no se puede cambiar, por lo menos lo habremos de transparentar.
Por otro lado el Festival de Cine Plano Norte en Corto está siendo organizado por un pocos: Guillermo Rodríguez, Kagua Treviño, Thom Díaz y con el colectivo Esto Es Para Esto en la programación. Yo me estoy uniendo y en el futuro se espera que se unan varios voluntarios. La mayoría del patrocinio, que es poco, proviene de Nikon, que Guillermo ayudó asegurar. La idea surgió a partir del vacío que dejó el Festival Internacional de Cine de Monterrey al no celebrarse este 2025. El corte del festival es también muy distinto, por lo pronto tiene un énfasis en lo local y en la inclusión de lo experimental. Por ahora no se entregaran premios, pero tampoco se cobrará la entrada a las funciones, se busca que más gente vea el cine de nuestra ciudad.
Nos reunimos en una oficina por la Carretera Nacional y con café y pan se discutieron las estrategias para atraer al público, preparar a los voluntarios, seleccionar a los invitados y conectar con las instituciones. En su corazón es un proyecto muy noble del que me enorgullece participar. Creo que Monterrey necesita más de un festival de cine y está por hacerse realidad.
No pudieron ser más distintas experiencias las que tuve la semana pasada. Me hace feliz saber que se hacen cosas en la periferia de las instituciones, pero igual me preocupa lo que me aguarda al tratar de desentrañar el enorme laberinto que es CONARTE.
4. Conversando con Lourdes López Castro - Agosto 27, 2025
Hoy quiero contarles de una charla con Lourdes López Castro, productora y guionista que lleva casi dos décadas impulsando el cine en Nuevo León. Lourdes no habla con solemnidad, sino con la claridad de quien ha estado dentro y fuera, arriba y abajo, y aún así mantiene la convicción de seguir volviendo a filmar.
Me dijo que, en los primeros años, pertenecer al gremio era como tener un megáfono: la comunidad decidía directamente sobre apoyos y estímulos. Con el tiempo, ese megáfono se fue quedando sin baterías. Hoy, la voz de los cineastas suena más baja en las instituciones. Y sin embargo, Lourdes no se queda en la queja. Sueña con una comunidad más solidaria, capaz de crear desde su propio terreno: una distribuidora local, un espacio común donde producir, exhibir y convivir, un lugar donde el cine no solo se vea, sino se respire.
Hablamos del presente. Hay más películas que nunca, gracias a nuevas escuelas y tecnologías que abaratan procesos. Muchas viajan a festivales, pero el gran muro sigue siendo la distribución. “Nadie vive del cine independiente sin apoyos como EFICINE —me dice—, pero aun así, la mayoría sigue por pasión. El cine engancha, te inocula. Mientras existan cinéfilos, el cine no va a desaparecer”.
También me habló de la educación. “Está bien que existan tantas escuelas de cine ahora, pero a veces siento que se enfocan demasiado en lo técnico y poco en lo humano. El cine no es solo saber mover una cámara, es aprender a mirar, a escuchar, a convivir. Ojalá hubiera más talleres en colonias, en plazas, en barrios, donde los jóvenes aprendan a contar sus historias antes que a dominar un software”. Aunque reconoce el valor de la enseñanza, Lourdes cree que el verdadero énfasis debería estar en apoyar más las producciones: “la educación es importante, pero si no hay un ecosistema que impulse proyectos terminados, la gente aprende y luego se queda sin dónde filmar”.
En el mismo tono agregó: “para mí, el cine empieza en la mirada, no en la máquina”. Y enseguida se pasó al otro extremo de la cadena: el público. Lourdes fue tajante: “hacemos películas que casi nadie ve porque seguimos pensando en los festivales antes que en nuestra propia gente. Si el cine de Nuevo León no logra hablarle a los que viven aquí, entonces estamos haciendo castillos en el aire”. Su propuesta es clara: pensar menos en el aplauso externo y más en cómo las películas pueden generar conversación en las colonias, en las escuelas, en los espacios comunitarios. “El cine —me dijo— no solo se proyecta, también se siembra”.
En su voz hay crítica, pero también futuro. Sueña con volver a producir, ahora con equipos más pequeños, más ágiles, como quien aprende a navegar con una lancha después de haber batallado con un barco. Se imagina un espacio colectivo al estilo Factory de Warhol, donde distintas disciplinas se crucen. Y aunque admite que los desencuentros en torno a la Ley de Cine han desgastado al gremio, también dice que son parte de cualquier comunidad viva. Lo importante, insiste, es no perder de vista la meta: que el cine en Nuevo León tenga un ecosistema más justo y digno.
Sobre plataformas como Netflix, Lourdes se muestra escéptica: teme que su modelo industrial convierta al cine en “contenido”. Pero distingue: no se trata de negarlas, sino de buscar que lo local tenga presencia propia. “La sala oscura sigue siendo un ritual —dice—, y ese ritual no lo sustituye ninguna pantalla chica”.
Antes de despedirnos, le pido un consejo para los jóvenes. Su respuesta fue breve, luminosa: “no paren. Hagan, hagan, y sigan haciendo. El camino los irá sorprendiendo”. Y para cerrar, me regaló una imagen que resume bien su visión: “somos como los patos que vuelan en parvada, unos cortan el aire y otros descansan, y se van turnando para llegar más lejos. Así deberíamos ser en el cine: hombro con hombro, ayudándonos a avanzar”.
3. Capacitación - Agosto 20, 2025
Hoy fue día de capacitación para los vocales, se eligieron dos fechas para poder acomodar las 12 agendas así que no tuve la oportunidad de conocer a todos aún. Empezamos algo tarde porque la lluvia complicó el tráfico, para cuando salimos ya estaba de vuelta el sol en Fundidora. Nos recibieron en una sala de juntas, con agua, plumas y unos documentos por firmar.
El documento principal era sobre los valores y principios éticos y de conducta. En cuanto a valores se habla del respeto, de no discriminar, del profesionalismo, la legalidad, la defensa del entorno cultural, la cooperación y el liderazgo. Como principios éticos se destaca la integridad personal y las relaciones interpersonales, la toma de decisiones basada en la honestidad, congruencia, transparencia y equidad, así como un trato justo y cordial a la comunidad. Todo esto es muy estándar y es lo que uno espera dar y recibir.
También están los compromisos con la institución. Desde los comunicados que se enviarían a la comunidad para enterarlos de los temas y decisiones que se tomen en el consejo, sobre el uso de logotipos, sobre cómo las intervenciones deben ser concretas y puntuales para agilizar el proceso y sobre la información privilegiada que no deberá difundirse hasta que se realice de manera oficial. Me detengo en esta última porque tuve mis objeciones y tuve que hacer varias preguntas.
Por un tiempo se transmitieron las sesiones del consejo. No está estipulado por la ley, pero en mi opinión es algo muy valioso y algo que debería retomarse. Se me explicó que llegó desde la administración la propuesta de que se dejaran de transmitir y se votó por el consejo, se usó como principal motivo la Ley de Protección a los Datos Personales, que de entrada no creo que debería ser un tema en una reunión de agentes públicos discutiendo asuntos públicos. Me dijeron que la reunión de consejo no es pública, y ahí tengo que decir que no entiendo porque en el documento dice que es un organismo público. Supongo que no es lo mismo, desconozco los detalles legales, pero sé que una cosa es compartir grabaciones y datos personales de las juntas y otra compartir las ideas que fueron discutidas. A través de este diario yo lo que busco es la transparencia y es el valor al cual le daré más importancia así que yo seguiré compartiendo lo que yo crea relevante, esperando no incurrir en alguna falta, pero si lo hago, yo asumiré las consecuencias y prefiero perder el cargo a comprometer mis valores. Por un lado se me dijo que hay datos, por ejemplo, el decir quién votó por cierta propuesta, que es algo que no debería compartir, pero percibí que incluso dentro de la administración hay distintas interpretaciones sobre lo que se considera información privilegiada. En cuanto a eso, tengo que decir que no es de mi interés señalar a individuos, supongo que con el tiempo veré si es relevante esa información y si estoy cometiendo alguna falta en compartirla, tampoco tengo la intención de que este diario sea una minuta de todo lo que se dijo en las juntas del consejo. Les recuerdo que aquí estaré entrevistando a muchas personas dentro y fuera del padrón de CONARTE, así que como quiera las opiniones de todo tipo saldrán a la luz por aquí.
También se me explicó que un ejemplo de información privilegiada es la de enterarme de concursos y resultados antes de que sean publicados. Entiendo bien por qué cierta información no es para ser compartida hasta que se hace oficial y no tengo la intención de faltar a ese reglamento. Al final será mi propia brújula la que me indique lo que es importante comunicar a la comunidad. También hay un proceso en el que se nos entrega una minuta de cada junta después de 3 días hábiles, y esperan que sea esa la información la que difundamos. No tengo problema con esperar ese tiempo para compartir la información, pero si siento que hay algo que falta mencionar, mi prioridad sigue siendo el comunicarla por aquí.
Tengo dos tareas extensas, entender la “Ley que crea el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León” y el “Reglamento Interno del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León” y la verdad ya me estoy apoyando con ChatGPT para entenderlas porque el lenguaje legal es para mí más oscuro que la poesía de Góngora. Al parecer todo está ahí, y por lo que me dice la IA, no hay algo que prohíba la transmisión de las juntas de Consejo, así que habrá que intentar revertir esa decisión. También me echaré de tarea la “Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Nuevo León” y la “Ley de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados del Estado de Nuevo León”, para ver si apoyan o no la idea de transmitir las juntas.
El otro asunto relevante del que se habló fue de los beneficios que puede haber en formar parte de un gremio (sí se usó ese término, yo pensé que sólo aplicaba la de padrón, al parecer no). La administración de CONARTE argumentó que el beneficio principal es la injerencia en los proyectos de cultura y arte. Comoquiera aproveché para mencionar que otro tipo de beneficios serían ideales para atraer a más comunidad, mencioné lo de un Seguro Social que ya se ha hablado mucho antes, pero al parecer no sólo es complicado, sino que eso cambiaría toda la naturaleza de CONARTE como organismo público y descentralizado, sobre esa idea ya luego les daré más información, me falta mucho por aprender. La otra que di, que al parecer ya se ha discutido sin ningún resultado, es que los agremiados tengan acceso gratuito al estacionamiento de Fundidora, pero como Fundidora es cosa aparte de CONARTE, no es tan fácil como votar y que se cambie, habría que convencer a otros organismos, también de esa propuesta les mantendré informados.
Oficialmente no soy vocal aún, no hemos votado nada. También les recuerdo que este diario es personal y no es un medio oficial de CONARTE. Aunque mi intención no es centrarme en mi opinión personal, inevitablemente aparecerá reflejada, lo que me interesa es transparentar mi experiencia en el puesto y las opiniones de la comunidad. Ya sólo quiero agregar para concluir que mi impresión fue la de mucha apertura para hablar todas mis dudas, se hizo todo con respeto. También fue interesante conocer a los demás vocales, en unos veo la sabiduría de la experiencia y en otros, inexpertos como yo, muchas ganas de luchar por el bien de la comunidad.
2. Conversando con Fernando Mol - Agosto 12, 2025
Antes de empezar mi tiempo como vocal de cine, quise entender de primera mano qué significa ocupar este cargo. Fernando Mol, quien me propuso postularme, fue también vocal de cine del 2017 al 2019. Escuchar su experiencia me ayudó a bajar a tierra muchas ideas que tenía flotando, algunas idealistas, otras más ingenuas, y sobre todo a entender que este puesto no es del todo como la gente imagina.
Nos encontramos en Fundidora y platicamos por una hora, sentados en unas bancas hasta que anocheció. Arranqué con preguntas que suenan obvias, pero que preferí aclarar desde el principio: ¿Qué es CONARTE? ¿Es parte del gobierno? Sí. Es un organismo público que administra los recursos para la cultura y las artes en Nuevo León. Nació en 1995, durante el gobierno de Sócrates Rizzo, como un “experimento” para que las decisiones culturales no dependieran solo del gobernador, sino que se compartieran con representantes de la comunidad artística.
Por muchos años fue único en el país. Mientras que en otros estados las políticas culturales dependen únicamente de la Secretaría de Cultura, aquí existe también un consejo con voz y voto ciudadano. Ese consejo se forma a la mitad con vocales electos por las comunidades artísticas y a la otra mitad con ciudadanos invitados directamente por el gobernador, normalmente por su trayectoria o prestigio. No pasan por votación, pero participan con el mismo peso en las decisiones. Con el tiempo, este modelo ha perdido fuerza, pero sigue siendo una excepción en México.
Fernando me explicó que ser vocal es ejercer una función pública. No hay sueldo ni contrato, pero sí una silla en el consejo para votar y opinar sobre el rumbo de la política cultural del estado. Muchas cosas no pasan por nuestras manos —por ejemplo, el presupuesto viene asignado desde Tesorería—, pero hay momentos en los que un representante puede inclinar la balanza o al menos abrir una puerta para negociar.
Me contó de un caso así, cuando la estación Opus cambió su vocación. El consejo armó una comisión para hablar con el gobernador y, aunque no recuperaron todo, lograron que volviera parte de la programación original. También me habló de debates como el del concurso de guion, que estuvo a punto de desaparecer por considerarse demasiado costoso. Él defendió que, si el problema era el monto, se redujera, pero que el premio siguiera existiendo como estímulo. En otra ocasión trabajó con la comunidad para actualizar la convocatoria de Promocine, para que se pudieran aprobar proyectos valiosos aunque les faltara pulir detalles, pidiendo compromisos para completarlos. Incluso se discutió fusionar el Centro de Escritores Cinematográficos con el de literatura, algo que él veía como oportunidad para reconocer al guion como obra literaria, aunque la comunidad prefirió mantenerlo aparte.
También hablamos de los candados y reglas que se han ido acumulando con los años. Algunos sirven para evitar abusos —como que un vocal apoye solo a sus amigos—, pero al mismo tiempo vuelven el trabajo más lento y burocrático. Entre sus logros, Fernando cuenta la actualización de los criterios para entrar al padrón de cine, adaptándolos a la diversidad de profesiones del gremio. Fue un año entero de trabajo para que el registro dejara de ser un laberinto. Mientras lo escuchaba, pensé en una reunión reciente de escritores, donde se quejaban de que los traductores no son bienvenidos en el padrón de escritores. Si quieren cambiar eso, tendrán que recorrer el mismo camino que hizo el cine.
En la entrevista salió un tema que me importa especialmente: la transparencia. Antes, me dijo, había minutas detalladas de cada reunión e incluso se transmitían en vivo. Con el tiempo dejaron de hacerlo, en parte por cómo se interpreta la Ley de Protección de Datos. Su postura es que, cuando uno ejerce una función pública, su nombre y rostro no deberían considerarse “datos sensibles” en ese contexto. Coincido: si voy a representar a mi comunidad, quiero que sepan lo que digo y lo que voto. Es lo primero que quiero poner sobre la mesa del consejo. Mientras tanto, mi forma de transparentar será este diario.
Más allá de reglamentos y votaciones, lo que más me dejó pensando fue la dificultad que tuvo para acercar a la comunidad. Implementó reuniones previas, abiertas a todos, y aun así era difícil lograr asistencia. Algunos iban con ganas de trabajar, otros solo a quejarse. Me vi reflejado en esa imagen de estar entre la apatía y el escepticismo, intentando que se conviertan en participación real.
Mientras lo escuchaba, fui apuntando mentalmente lo que quiero intentar. No se trata de repetir lo que él hizo, pero sí de aprender de su experiencia: abrir espacios para discutir, hacer que la información circule y que las decisiones no se tomen en soledad. Fernando me recordó que hay cosas que simplemente no se pueden cambiar, pero también que hay terreno donde la insistencia y la claridad sí hacen la diferencia.
Salí de la conversación con más preguntas que respuestas, pero con una certeza: este cargo no es un lugar para esperar milagros, sino para trabajar en lo concreto. Y si algo quiero cuidar en estos tres años, es que cada decisión que tome esté respaldada por algo más que mi opinión: por las voces de quienes se animen a participar, aunque sean pocas.
1. Antes de la consumación - Agosto 6, 2025
Hasta hace poco no había contemplado postularme para vocal de cine, de hecho no estaba inscrito en el padrón de Conarte. Mi amigo Fernando Mol fue el primero en decirme que debería de considerar el mismo puesto que él había ocupado hace unos años. Mi reacción fue de burla y de crítica, estaba haciendo eco de lo que había escuchado sobre la vocalía y de las pocas posibilidades que tiene uno de ayudar a la comunidad desde ese puesto.
Anteriormente había filmado varias entrevistas con artistas de todas las disciplinas, desde grafiteros hasta músicos, también a galeristas y vocales. Mi impresión fue de una comunidad fragmentada y aislada, a veces culpando a la institución de todo. A pesar del pesimismo, sentí que todos buscaban fortalecer su comunidad. No estoy seguro si siempre lo logran y no por ser escéptico de sus intenciones sino del método.
Hace unos años me acerqué a la Secretaría de Cultura de NL para plantear un documental al estilo Frederick Wiseman, o sea sin comentario pero retratando fielmente todo lo que se hace en la institución. Se me dijo que en ese momento no se podía porque apenas se estaba consolidando la Secretaría y no era buen momento. Eso me desalentó a completar una trilogía de películas que buscaba hacer, por un lado la de entrevistas a la comunidad donde todo es opiniones, por otro lado, el documental observacional en donde retrataría a las instituciones en su día a día, y por último, una obra de ficción que resumiría mi recorrido personal por el mundo del arte.
Esas obras siguen pendientes, la de entrevistas que está casi completa y la de ficción, de la cual he filmado un 20% con mis propios medios. Me pesan diariamente como una puerta que dejé abierta y olvidé cerrar, aunque no la he olvidado realmente. No sé si por la misma ansiedad que me provoca esa situación o si por alguna otra razón, una madrugada en mayo me desperté y al no poder volver a dormir me quedé pensando, me llegó una idea de la misma manera en que me llegan cuando decido hacer una película: tenía que postularme para vocal de cine. En la mañana dudé, pero decidí confiar en mi intuición inicial. Conforme pasaron los días acepté el desafío y fui hallando razones para comprometerme a ello.
Fue con Fernando Mol con quien primero me acerqué, él terminó por convencerme de que era buena idea, entonces le debo a él primeramente que me haya atrevido a postularme. Me dio muchos consejos y pienso tomar la mayoría, otros no estoy seguro de seguir, no por desacuerdo, sino porque me cuesta anticipar mis propias reacciones, quizás no pueda ser tan templado como él ha sido. Sé que cuento con él durante estos tres años que vienen para apoyarme en lo que necesite, porque dudas tendré muchas.
También quiero mencionar a Lourdes López Castro quien me ha apoyado desde el inicio de mi carrera y cuento con ella siempre. Nos encontramos el día de la elección sin embargo ella no pudo votar porque la borraron del sistema, aunque ella sí había renovado la información de su perfil. Creemos que fue un error del sistema y eso también debe revisarse.
Le envié mi propuesta a varios amigos que están en el padrón y varios estaban fuera de la ciudad, mejor dicho, viven en CDMX. Otros no fueron a votar aunque mostraron apoyo. La mayoría de mis amigos que trabajan en cine y video no están en el padrón y los entiendo, no es mi plan convencerlos, ni yo estoy aún seguro de la importancia de estar dentro del padrón, precisamente busco entenderlo. Lo que sí es que buscaré alimentar la idea de una comunidad, dentro o fuera de las instituciones.
Aún no ejerzo el cargo pero ya han surgido críticas. Alguien escribió en su muro que solo “25 zombies” fueron a votar, y que “así nuestra democracia cultural”, aunque él no está en ningún padrón. Me confundió esa crítica: ¿es válido participar o no? Esta apatía es justo de donde yo vengo y lo que la mayoría de mis amigos del medio expresan, no necesariamente porque hayan participado y se hayan visto frustrados, es porque asumieron la derrota aún antes de intentar. Entiendo esas posturas, y por eso quiero trabajar tanto dentro como fuera de Conarte para fortalecer la comunidad. No creo que estén equivocados aquellos que no quieran formar parte de un padrón, hasta la palabra padrón provoca un poco de flojera, yo lo sé.
Otra crítica vino desde quien ya tuvo un puesto, pagado, en la Secretaría de Desarrollo Social a la que luego renunció porque le pareció que no se podía trabajar para la comunidad desde ahí. Me dijo que “ya nadie cree en las vocalías”. En parte mi respuesta fue de que yo soy el más pesimista de todos, solo no quiero llegar a conclusiones sin haber antes intentado, y si él hizo el intento, ¿está mal que yo intente? Creo que él es alguien a quien puedo pedirle consejos, sé que él hace mucho por su comunidad desde su trinchera, fuera de la institución.
Otra crítica que recibí decía: “las vocalías solo sirven para validar el atraco que los políticos y funcionarios hacen con el presupuesto de cultura”. Y confieso que yo he pensado similar con respecto a las elecciones de gobierno. Si eso es lo que quiso decir, entiendo ese dilema filosófico y no creo que tenga una solución. No creo que lo importante sea el votar, importa más lo que hace uno, día con día. Ahora, si lo que quería decir es que voy a votar para “validar el atraco”, espero no ser tan ingenuo porque por maldad no lo haría.
Por otro lado, recibí cientos de felicitaciones y esas me sirven de motivación, incluyendo la del otro candidato, Ricardo Gil, que se ofreció en lo que pudiera ayudar. En especial agradezco las invitaciones como la de Gabriel Guzmán a la inauguración del Consejo Fílmico de Nuevo León, que busca facilitar la colaboración entre gobierno e industria fílmica. Aunque hay que decir que ahí hace falta trabajo, ya que una de las condiciones iniciales era de que el vocal de cine tuviera un voto en ese Consejo, pero al final, como parte de las negociaciones con el gobierno, tuvieron que quitar ese asiento de la mesa. Pero nada está escrito en piedra y buscaremos más representación de la comunidad en ese Consejo Fílmico.
Finalmente quiero hablar de lo que pretendo hacer en estos tres años como vocal de cine. Presenté un plan pero no me interesa repasarlo, lo escribí sin la experiencia de ser vocal, creo que el verdadero plan vendrá de la comunidad y yo buscaré comunicarlo a Conarte y ayudar a cumplirlo dentro de mis capacidades. Por ese lado no me preocupo, no tengo las soluciones, sin embargo vamos a trabajar para hallarlas. Sí hay algo específico que puedo aportar a este proceso, la transparencia. Eso fue lo que pensé cuando mi intuición me hizo postularme, quiero ser transparente y este diario es mi manera de serlo. Ese es mi compromiso más importante con este puesto, no es algo que me exija Conarte ni la comunidad, es lo que mi conciencia me exige. Tengo una desconfianza natural a la política así que no tengo intención de hacer carrera de esto; decidí entrar porque este puesto me permite trabajar desde un lugar que no está mediado por un salario, sino por un compromiso personal con la comunidad. Lo hago porque quiero vivir en carne propia lo que es estar entre la comunidad y la institución, la espada y la pared, y quiero ser ventana y espejo de ambas. Esa será mi principal aportación.
En este diario compartiré lo que viva en estos tres años como vocal. Hablaré de las juntas, de las propuestas, de los retos. Entrevistaré a cineastas del padrón y fuera de él. También tengo otro proyecto que considero externo a la vocalía (no está limitado a cineastas), reuniones llamadas Rodar el Trueno, en las que presentaré a artistas de distintas disciplinas para crear comunidad; compartiré fragmentos de las conversaciones en un podcast. Cierro con una cita de Rumi que me compartió Lourdes: “Al comenzar a caminar por el camino, el camino aparece”.